
Casi medio año guardó Jaroslav Zvurský, de la comarca de Chomutov, en el sótano de su casa, un tesoro de inestimable valor. En un pequeño bosquecillo cerca del pueblo de Hradecná, en los Montes Metálicos, realizó un descubrimiento que no tiene paralelo en las tierras checas. Un montón de objetos herrumbrosos cubiertos de tierra que descubrió, eran armas de guerreros germanos de casi dos mil años de antigüedad.
La colección de armas del siglo segundo de nuestra era, descubierta cerca del pueblo de Hradecná, tiene un inestimable valor histórico. Jamás se hallaron en territorio checo, en un mismo lugar, 22 armas germanas. El hallazgo comprende, entre otras armas, una espada de hierro y once puntas de lanza y de jabalina.
Semejante hallazgo fue realizado por los arqueólogos checos en los años cincuenta, en el pueblo de Sendrazice, donde fueron, sin embargo desenterradas sólo nueve armas.

Jaroslav Zvurský, que había descubierto la colección de armas germanas en los Montes Metálicos, la trajo a los arqueólogos medio año después de haber realizado el hallazgo. Los arqueólogos están enojados porque en ese lapso de tiempo se borraron importantes huellas en el lugar del hallazgo y los científicos no pueden obtener los datos necesarios para hacer conclusiones sobre cómo las armas llegaron a ser depositadas en una sepultura rasa.
A pesar de disponer de pocos indicios, los arqueólogos están convencidos de que se trataba de un enterramiento ritual. Ejemplares del armamento de guerrilleros germanos fueron hallados en un lugar deshabitado, situado a una considerable altitud sobre el nivel del mar, lejos de los cursos fluviales. Apoya esta hipótesis el hecho de que al norte de las fronteras checas se hallaron numerosos enterramientos con centenares de armas.