Uno de los principales problemas que se encuentra el coleccionista o poseedor de una espada antigua es el estado deteriorado que suelen presentar las empuñaduras. La composición de las mismas, que era generalmente madera recubierta de piel, las hacen muy sensibles al paso del tiempo. Mientras que la oxidación de la hoja hace que sea bastante urgente la detención del proceso, en el caso de las empuñaduras cuyo principal enemigo son las carcomas, hacen que en el caso de tenerlas activas la actuación deba ser totalmente inmediata.
Nos centraremos entonces en este último supuesto:
La eliminación de la carcoma de las maderas es muchas veces un trabajo inútil cuando solamente se utilizan productos insecticidas contra ellas, ya sea por impregnación líquida o el más sofisticado método de la cámara de gas. Ambos casos pueden ser eficaces para matar al insecto pero podrán quedar, y de hecho normalmente quedan, los huevos que una vez eclosionados vuelven a reiniciar el ciclo. Por eso solemos oír tantas veces eso de que “la carcoma ha vuelto”. Para evitar este “regreso” que como vimos no es tal, sino el nacimiento de nuevos insectos de huevos puestos anteriormente por los que habíamos eliminado, la mejor solución es de lo más simple y además no altera ni la madera ni el cuero, que en caso de sufrir tratamiento químico pueden al menos cambiar de color.
La eliminación de la carcoma sin alterar las piezas:
Mejor la empuñadura sola si hemos podido desmontarla, caso contrario la pieza entera, la meteremos en un congelador de tamaño suficiente para poder introducirla. En el caso de la empuñadura sola bastará el congelador doméstico del frigorífico, caso de ser una espada o sable completos precisaremos un arcón o un congelador independiente al que quitaremos los cajones precisos.
La pieza debemos envolverla en plástico cerrado herméticamente que impida dentro de lo posible cualquier alteración en el estado de humedad interno de la madera que tratamos. El tiempo de permanencia en el congelador que personalmente recomiendo es de al menos un mes. Una vez transcurrido el plazo y sin abrir el plástico protector, debemos ser sumamente cuidadosos en el descongelado que debe hacerse a ser posible dentro de un frigorífico o en una estancia más bien fresca durante unos días, transcurridos los cuales dejaremos todavía unos días más la pieza tratada sin el plástico protector recuperando su nivel de humedad ambiental, esto último es importante cuando la pieza va a estar en un lugar distinto al original. Una vez terminado el proceso la empuñadura estará libre no solamente de carcomas, que habrán muerto, sino también de sus minúsculos huevos que dilatados por la congelación habrán reventado inexorablemente.
El método sirve también cuando queremos eliminar, aparte de las carcomas, cualquier otro insecto barrenador y lógicamente también podemos usarlo para cualquier vaina de madera.
Por: Jose A. Solís |